El Prof. Dr. Jorge Alió profundiza en la información sobre la necesidad de un mayor control de la docencia MIR y de una evaluación al fin de la misma, con motivo de la entrevista realizada a Redacción Médica.
Por ese motivo, a continuación compartimos la reflexión del especialista internacional en segmento anterior:
Deseo completar mi opinión, basada en mi amplia experiencia docente y en las muchas informaciones que he podido acumular a lo largo de los años, tanto en el ámbito nacional como europeo, respecto a la docencia MIR en España y en concreto de la Oftalmología.
La exigencia para hacer un MIR de Oftalmología es enorme
Prácticamente, hay que tener las máximas notas desde el parvulario para poder entrar hoy en la Facultad de Medicina y, posteriormente, acceder a las plazas de Oftalmología, que son muy escasas y altamente competitivas.
Frente a toda esta demanda, una vez que el residente toma posesión de su plaza, se encuentra con el vacío más absoluto. No existe control de docencia. Muchos hospitales ni siquiera tienen sesiones clínicas, en las que los residentes puedan compartir opiniones en casos dudosos o recibir docencia de los oftalmólogos sénior de plantilla.
Además, la docencia es desigual. Mientras que en algunos centros tienen una amplia formación quirúrgica, en otros prácticamente no se opera. Nadie se ocupa de supervisar esta docencia y, finalmente, no hay ninguna evaluación de salida que homologue la formación adquirida.
Un examen de salida que evalúe el resultado es clave para la docencia
La necesidad de un examen de salida (llamado Board en instituciones extranjeras) es elemental. Ninguna docencia se puede dar como válida sin una evaluación del resultado. Esta norma, que se exige desde la ESO hasta el último curso de Medicina y, por supuesto, en el MIR, está totalmente ausente al final de un período de residencia largo, en el que los residentes se juegan su futuro.
Mientras que otros sistemas, como el británico o el americano, tienen evaluaciones continuadas a lo largo de la residencia y se vigila cuál es la docencia recibida, tanto quirúrgica como clínica, nada de eso se hace en este momento en nuestro país.
Por lo tanto, desde mi posición de presidente de la Academia Europea de Oftalmología (EAO, por sus siglas en inglés) quiero abogar por un mejor control de la formación MIR y, sobre todo, con un examen de salida del mismo que otorgue prestigio al título de oftalmólogo en España, frente a otros países en los que este existe y se homologa.